10 de enero de 2017

ES UNA PERSONA, NO UNA IDEA...


Cuenta la Leyenda de los Tres Compañeros, que la irradiación de la predicación sencilla y de la vida pobre de Francisco atrajo muy pronto a dos jóvenes de Asís, que se convertirían en sus primeros compañeros. Lo normal es que Francisco les hubiera reunido para enseñarles lo que debían hacer si querían unirse a él... Sin embargo, los llevó a Cristo vivo y que habla en el Evangelio, yendo con ellos a una iglesia para pedir al Señor «que les manifestara lo que debían hacer». Pidieron a un sacerdote que les enseñase los textos evangélicos sobre «la renuncia al mundo», e inmediatamente los adoptaron como «forma de vida y regla para ellos y para todos los que quisieran unirse a ellos». 

Como advierte con agudeza el autor de la Leyenda de los Tres Compañeros, esto no fue más que el resultado del largo trabajo de conversión operado por Dios en el corazón de Francisco y «la confirmación ahora manifestada y comprobada de un proyecto y deseo concebido hacía tiempo».

Para obedecer a las exigencias de Cristo, Bernardo y Pedro vendieron todos sus bienes y distribuyeron lo recaudado a los pobres, tomaron un hábito parecido al de Francisco y «desde entonces vivieron unidos según la forma del santo Evangelio que el Señor les había manifestado». Y es que Francisco se había convertido a una Persona, y no a una idea o a un sistema. Literal y decididamente, Francisco «se volvió hacia» la persona de Jesucristo cuando éste se le manifiestó en la capilla de San Damián: desde ese momento Cristo se convirtió realmente para él en «el camino, la verdad y la vida». Cuando esto ocurre en la vida de un creyente, su vida entera habla, atrae, cuestiona, ilumina...


¡Al Señor Jesús toda nuestra alabanza!